Lo condenaron a 6 años por abuso pero se fugó y no pasó ni un día preso

El sujeto es un comerciante de Las Grutas que se escapó tras la lectura de la sentencia y nunca pudo ser hallado. A un mes de que se cumpla el plazo de la pena que le impuso la Justicia, el hombre quedaría libre y podría andar por la calle sin que lo molesten.

Un hombre fue condenado a purgar seis años de prisión por haber abusado sexualmente de su hijastra y no estuvo ni un día preso porque se escapó. El mes próximo se cumplirá el plazo de la condena y podrá caminar libremente por las calles como si nada hubiera pasado.

Por carecer de antecedentes el juez de Instrucción que investigó el hecho procesó al imputado sin prisión preventiva, situación de libertad que mantuvo hasta el juicio.

El día que se le leyó la sentencia -en junio de 2011- el imputado no asistió a la audiencia y nunca más se supo de él.

El Superior Tribunal de Justicia confirmó el fallo ese mismo año. La Justicia ordenó su captura pero -hasta ahora- nunca fue encontrado por la Policía.

Se trata de un conocido comerciante de Las Grutas, cuya identidad no se da a conocer para mantener a resguardo a la víctima.

Allegados que nunca olvidaron este hecho grave plantean con decepción la situación frente a una orden de captura dispuesta hace seis años, una Policía que nunca lo encontró, vecinos que señalaron haberlo visto luego de la sentencia en Las Grutas y una Justicia que, si bien condenó, nunca tuvo en cuenta que una persona con dinero y reconocida en el medio comercial sanantoniense podría fugarse antes que pasar seis años en la cárcel.

El fallo

A fines de junio de 2011 la Cámara en lo Criminal de Viedma integrada entonces por los jueces María del Carmen Vivas de Vásquez, Susana Milicich de Videla y Eduardo Giménez condenó a seis años de prisión por el delito de “abuso sexual calificado por el vínculo y la situación de convivencia en forma continuada” al comerciante de Las Grutas.

El hombre, entonces de 45 años, se encontraba en libertad pero con esa sentencia debió ir a prisión.

Para el Tribunal no quedaron dudas de que el hecho existió. En el fallo consideraron que para ello el imputado hizo valer su preeminencia como padre, el temor que infundía en la víctima atento a los malos tratos a los que la sometía junto con la desvalorización y las amenazas “de lo que podría pasar si hablaba”.

Se destacó que según el relato de la joven todo comenzó con abrazos que “recién pudo comprender que excedían los de un padre cuando se enteró que no lo era, la violencia moral a la que fue sometiéndola, sin saber si estaba bien o mal porque era su papá”.

Los jueces agregaron que los abrazos referidos fueron seguidos por caricias en zonas íntimas, besos en la boca y otras situaciones comprometedoras.

El fallo puntualizó además que no hubo mendacidad de parte de la víctima en quien quedaron secuelas como consecuencia de las situaciones vividas.

El día que el Tribunal leyó la sentencia contra el comerciante, en junio de 2011, el hombre no asistió a la audiencia y nunca más se supo de él.
La edad del acusado
45
años tenía el acusado cuando fue juzgado y condenado en Viedma, aunque luego se fugó y nunca pudieron hallarlo.
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