Cipoletazo: la defensa de un gobierno participativo

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La gesta cumple 48 años. El pueblo entero luchó por un líder popular.

El Cipoletazo, del que hoy se cumplen 48 años, fue una demostración de rechazo a la política provincial de entonces, que tenía sus coordenadas en Bariloche, General Roca y Viedma y que excluía de la discusión a Cipolletti y a su gobierno de marcado sesgo participativo, pese a la prepotencia autoritaria que prevalecía en el resto del país. Además, los propiciadores del eje excluyente querían que la ciudad le diera la espalda a Neuquén, un desatino que no podía tener ningún viso de concretarse, por ir en contra de la realidad.

Los motivos y alcances de la histórica pueblada siguen siendo de permanente debate entre muchos cipoleños, orgullosos de recordar el principal hito del pasado local después de su fundación. La visión de los hechos tiende a ser muy parecida entre quienes actuaron y fueron sus protagonistas, pero siempre hay matices y tonos que enriquecen cualquier aproximación. En el fondo, lo humano siempre implica variedad y eso es lo mejor.

A Néstor García, Eduardo París y Juan Carlos de Rioja les gusta juntarse y compartir sus experiencias del acontecimiento que estalló el 12 de septiembre de 1969 y que durante varios días tuvo en vilo a la región y al país. García, con 82 años, es el mayor de los tres y le tocó un destacado papel político como integrante del Consejo Asesor del comisionado municipal Julio Dante Salto, la figura central y ya legendaria del Cipoletazo. Hoy es el único superviviente de ese organismo, que actuó como Deliberante en tiempos de dictadura, la de Juan Carlos Onganía. Es el último concejal.

Mirando a la distancia, el popular Kity fue categórico al considerar que el evento fue una poderosa reacción ante “un golpe bajo de la política rionegrina” hacia lo que significaba Cipolletti en esos momentos y lo que podía proyectar hacia el futuro. Recordó que Salto, a quien Provincia quiso desalojar de su cargo de jefe comunal detonando la pueblada, había desarrollado una gestión distinta para la época. “Había llamado a todas las instituciones de la ciudad, la Cámara de Comercio, Cámara Júniors, los Leones, el Rotary, los profesionales y a representantes de la producción. Yo estaba en las comisiones de Hacienda y Deportes y trabajaba muchísimo con los clubes de acá. Las comisiones funcionaban totalmente como si fuera en democracia. Eso la comunidad lo recibió con gran beneplácito”, manifestó. Y agregó que “las decisiones del Consejo Asesor Salto las respetaba a rajatabla”.

París y De Rioja comparten esos recuerdos y afirmaciones y, como García, sostienen que la remoción del jefe comunal, que se logró al final, fue para impedir que Cipolletti tuviera mayor gravitación en Río Negro y que Salto fuera el seguro gobernador en democracia.

Homenaje

A las 11, en el mausoleo que tiene dedicado en el cementerio local, se concretará hoy un acto homenaje a Julio Dante Salto. Participarán familiares, protagonistas del Cipoletazo, funcionarios, políticos y vecinos que quieren mantener la memoria.

En el corazón de la gente

Julio “Beby” Salto, hijo de Dante, destacó en las redes sociales que para su padre haber sido un médico y hombre “de pueblo fue fundamental” para entrar “en el corazón” de la gente.

Con los más necesitados

Beby, reconocido periodista, resaltó también de su padre que nunca fue “un tipo clasista, aunque siempre privilegiaba a los más humildes”.

La mala política en contra del futuro

Para Néstor García, “con el crecimiento que había tenido Cipolletti y toda la imagen que tenía en las localidades vecinas, se vislumbraba que al poco tiempo, con el advenimiento de la democracia, Salto era número puesto para gobernador, y había que sacarlo de carrera. Y el objetivo lo lograron. Fuimos campeones morales porque los que impulsaron su destitución lo consiguieron y lo echaron de la actividad oficial”. Pero la lucha popular en esos días de tensión de 1969 fue épica y nadie olvida a su líder ni su obra.

Los vecinos se unieron y arriesgaron pese al terror

El levantamiento popular del 12 de septiembre se produjo a partir de la intentona de interventores designados por la Provincia para reemplazar a Julio Dante Salto al frente de la comuna. La reacción de los habitantes de la ciudad fue de masivo apoyo a su gobernante, quien antes del golpe de Juan Carlos Onganía había sido elegido democráticamente como concejal y luego como titular del Concejo Municipal.

En esos hechos, vecinos como Néstor García, Eduardo París y Juan Carlos de Rioja vivieron de cerca los acontecimientos y debieron sufrir aprietes e intimidaciones por parte de las fuerzas policiales y militares que habían copado Cipolletti.

“Lo más duro es cuando te amenazan a tu familia. Vos te lo podés bancar, pero realmente se siente terror, se te cae la estantería, cuando se meten con los tuyos”, recuerda hoy García. A él le tocó pasar por esa prueba y también tuvo que escapar por el techo de un edificio junto con otros cipoleños cuando los buscaban los represores de turno.

Por su parte, París recordó el horror de “los perros en la calle” de los represores y que el terror “afecta la respiración”. Pero resaltó también el amplio respaldo que supo generar Salto y dijo que en esos tiempos difíciles “se veía a un tipo del partido Comunista al lado de uno de derecha, estudiantes, laburantes y empresarios. Había una afluencia ‘plurimulticelular’ en el apoyo. Por supuesto que el que hace siempre tiene enemigos y, de hecho, el Flaco los tuvo y aparecieron durante la ocupación de Cipolletti”.

En cuanto a De Rioja, no se olvida del día que estuvo preso, a disposición de los uniformados, y tampoco cuando, en plenas jornadas de resistencia del pueblo, dos respetables vecinos les enseñaron a él y otros jóvenes a preparar botellas para cócteles molotov. En su caso, no alcanzó a utilizarlos. La comunidad se defendía de la injusticia y la arbitrariedad y estaba dispuesta a todo. Sin embargo, en las negociaciones que se mantenían en Neuquén, bajo el amparo del gobernador Rodolfo Rosauer, finalmente se impuso la salida de Salto y su reemplazo por Alfredo Chertudi.

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