Crónica de la desidia que hizo caer la histórica chimenea de Regina

torre

Sobran muestras del desinterés del empresario Raúl Vertúa y el Municipio para preservar la estructura que fue un símbolo del crecimiento de la ciudad.

Su presencia identificaba a Villa Regina. Durante 86 años acompañó a la ciudad y representaba la historia de su desarrollo económico. Se ubicaba en un lugar estratégico en el acceso este y a todos los que pasaban por el lugar les llamaba la atención esa chimenea que no funcionaba desde varias décadas atrás.

Sin embargo, una serie de incumplimientos terminaron con su estructura en el piso y un fuerte debate en la sociedad entre quienes la defendían y quienes acompañaban su derribo.

Los 43 metros de altura de la chimenea de la exfábrica de conservas Fioravanti, construida con hormigón y ladrillos, están ahora en el suelo. Pese a que había sido declarada Monumento Histórico, no fue respetada. Hoy el municipio plantea aplicar multas y sanciones económicas por la acción en su contra, mientras se analiza la posible expropiación del predio donde se levantaba.

Había sido declarada Monumento Histórico por ordenanza en el 2006, pero nunca se cumplieron los requisitos necesarios para que se hiciera efectiva la aplicación de esta norma.

La serie de incumplimientos del sector público y el privado que dieron por tierra con la chimenea comenzó en ese mismo 2006. Del sector público, porque pese a la ordenanza que la declaraba Monumento Histórico, no se continuaron con las gestiones necesarias. Del privado, porque aunque fue notificado en varias oportunidades nunca dio la aceptación de Monumento Histórico, lo que hubiera permitido preservarla.

Cuando habían comenzado las tareas para demolerla, el municipio intentó por la vía legal detener esa acción. También hubo movilizaciones de vecinos de Regina que hicieron un abrazo en el lugar, pero nada pudo frenar que la chimenea terminara en el suelo.

“Sobre ese predio el propietario –el empresario Raúl Vertúa– presentó un proyecto de loteo que tiene la prefactibilidad. Desde el Concejo Deliberante solicitaron una serie de requisitos a cumplir sobre el planteo de parcelamiento, que el dueño tampoco respondió”, comentó el intendente interino José Rayó.

Los planteos del Deliberante al analizar el proyecto de loteo eran propuestas concretas para conservar la torre y cumplir en cuanto a las dimensiones de cada uno de los lotes que se planificó vender en ese lugar, pero nunca hubo respuestas a estos pedidos.

Loteo en suspenso

Debido a ese incumplimiento el Deliberante no aprobó todavía el proyecto de loteo en el predio.

“Ante esta situación en la que no se contestó a los pedidos del Concejo y se actuó de manera muy irregular para derribar la chimenea, está muy complicada la autorización de ese loteo”, insistió el intendente interino.

Cuando hace un año se había comenzado con la demolición de las instalaciones de la fábrica ubicada en ese lote delimitado por la Ruta 22 al sur, la avenida General Paz al oeste y la calle colectora al norte, desde el municipio se analizó la posibilidad de compra e incluso de expropiación para construir en ese lugar un centro cívico que reuniera a todos los organismos del Estado municipal, e incluso la posibilidad de levantar allí el edificio para la terminal de ómnibus.

El legislativo municipal aprobó durante el 2017 un proyecto por el que se facultaba al entonces intendente Daniel Fioretti a iniciar una negociación con el propietario del predio, con el objetivo de comprar el lote y así conservar la chimenea. Aunque existía acuerdo con el objetivo, desde el Ejecutivo nunca se avanzó con esta alternativa. “Para hacer una expropiación el Concejo debe declarar de utilidad pública el predio y pedir a la Legislatura la expropiación; entonces sería en definitiva la Legislatura de Río Negro con la sanción de una ley la que tendría que aprobar esa expropiación”, agregó Rayó.

“Es una posibilidad que se puede dar; hay un anteproyecto en el Concejo para que comience a ser analizado cuando se inicie la actividad legislativa de este año. Es una propuesta que tiene consenso”, comentó el jefe comunal interino. Por otra parte, Rayó dijo que el municipio aplicó multas al propietario del terreno por haber derribado la chimenea, inclumpliendo con normas municipales, en tanto que se analizan posibles acciones judiciales.

“No sabemos por qué
la volteó…”
El Concejo Deliberante solicitó una serie de medidas para preservar la chimenea. Y cuando ya se avanzaba en la demolición, intentó frenarla a través de la vía legal. Los jefes de los bloques del FpV, de la UCR y el concejal del bloque de JSRN –Domingo Vallejo, Carlos Rodríguez y Cristian Aristán respectivamente– presentaron un amparo judicial que no tuvo cabida debido a la presentación anterior que había realizado el Ejecutivo para intentar frenar la demolición. “Cuando (Raúl) Vertúa presentó el proyecto de loteo, siempre se habló de preservar la chimenea. No sabemos por qué la volteó”, indicó Aristán, quien integra la comisión donde se había comenzado a evaluar el proyecto para el parcelamiento del predio.
Indicó que Vertúa había presentado el pedido al área de Obras Particulares del municipio pero, como no se cumplía con lo que establece el Código de Uso del Suelo para los loteos, recurrió al Concejo Deliberante para lograr la aprobación por la vía de excepción. Entre otros aspectos el proyecto de loteo no respetaba las dimensiones para cada parcela, en tanto que también se debía acordar el mantenimiento de la chimenea ubicada dentro del predio.
El Municipio analiza aplicar multas contra el empresario e incluso la posibilidad de expropiar el predio donde estaba la chimenea.
La fábrica que marcó una época
Apenas habían pasado ocho años desde que se había comenzado con el proyecto de colonización de Villa Regina cuando, impulsado por el fundador de esta ciudad Felipe Bonoli, se construyó la fábrica para producir extracto de tomate y procesar el producto que se cultivaba en esta zona. En 1932 se levantaron el edificio y la chimenea, de 43,50 metros de altura, por donde emanaban el humo y los vapores del sistema de calderas que permitía el funcionamiento de la fábrica.
Era un emprendimiento único para la región, porque sólo había otras dos plantas fabriles de similares características en el país: una en Alvear (Mendoza) y Quilmes (Buenos Aires), también pertenecientes a la empresa Torrigiani y Bagliani.
La de Regina se destacaba por la calidad de los tomates que procesaban y que se cultivaban en las florecientes chacras ubicadas entre Chichinales e Ingeniero Huergo, y también por la calidad del extracto de tomate que se elaboraba.
Pese a que había estudios en otros puntos del país, donde no había dado buenos resultados el cultivo de tomates, el directorio de la sociedad anónima Torrigiani y Bagliani, formado por Roberto Lanusse, Ernesto Aguirre, Dino Piazza, Felipe Bonoli, Carlos Botto, Mario Carnero, Juan Riddel, Genesio Perazzo, Saverio Mazzacurati y Juan Reyna, tomó la decisión de la construcción de la fábrica en Regina.
Bonoli había ideado el proyecto de colonización a través de la Compañía Ítalo Argentina de Colonización, y fue a su vez uno de los primeros pobladores de esta ciudad. El proyecto apuntaba a brindar una fuente de ingreso a las 400 familias que habitaban esta tierra.
En 1933 se realizó la primera producción de extracto para lo cual se procesaron 2,5 millones de kilos de tomate. En los años siguientes el volumen a procesar fue en aumento, ya que el cultivo de tomates era una rápida alternativa productiva que prácticamente no se veía afectada por los fríos y el granizo.
Diez años más tarde de esa primera producción, Torrigiani y Bagliani vendieron la fábrica a la empresa Fioravanti y más tarde fue adquirida por un empresario local que hasta mediados de 1980 continuó con la producción de extracto y conservas. Con la planta de conservas cerrada, fue comprada por el empresario Raúl Vertúa, que utilizó la gran cantidad de galpones que tenía el predio como depósito de materiales para la construcción de oleoductos y gasoductos.
Un pedido cautelar que no logró dar frutos

Cuando en la mañana del 14 de enero se detectó el inicio de la demolición, el municipio de Regina presentó una medida cautelar ante la Justicia ordinaria que no tuvo los resultados esperados. El intendente interino José Rayó recordó que, ante la presentación municipal, la jueza Paola Santarelli ordenó una reunión entre las parte antes de tomar una definición.

“Enviamos dos cartas documentos pero no fueron respondidas ni por el titular del predio ni por su representante legal; no se pudo concretar nunca una reunión entre las partes”, señaló Rayó.

“Actuó de manera clandestina y fuera de toda razonabilidad: en ningún momento se apersonó al municipio para llegar a un acuerdo sobre el tema”, remarcó Rayó. Y destacó que se intentaron todas las vías posibles para que el dueño del terreno, Raúl Vertúa, frenara la demolición. También en este punto se dio un incumplimiento por parte del propietario del predio, que no solicitó autorización al municipio para realizar esa tarea.

“Lo que hicimos era todo lo que podía hacer el municipio, porque no nos podíamos meter dentro de un predio privado para que no se judicializara toda esta situación”, insistió el jefe comunal.

Por otra parte el intendente interino agregó que, en su respuesta a la medida cautelar que presentó el Departamento Ejecutivo, la jueza interviniente no ordenó la paralización de los trabajos ni tampoco la continuidad de los mismos. Y ante la falta de acuerdo entre las partes, el propietario del predio avanzó en la demolición. Advirtió sin embargo que cree “que el Concejo y el Ejecutivo municipal van a actuar para hacer efectivas las multas”.

“Hicimos todo lo que el Municipio podía hacer, porque no nos podíamos meter dentro de un predio privado”,
justificó el intendente interino José Rayó, sobre
la demolición.
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