Con gas y una picana, se defiende de su ex

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Gustavo Arroyo

arroyog@lmneuquen.com.ar

Una cipoleña desistió de tener una custodia policial y le dijo al juez que se protegerá sola.

Conocedora de exp.eriencias traumáticas, como estar con una custodia policial durante las 24 horas y un botón antipánico poco confiable debido al barrio cipoleño donde vive, una vecina decidió generar sus propios medios de protección ante una posible agresión de su ex pareja y se moviliza en forma permanente con un gas pimienta y una picana eléctrica.

La historia de M. no es muy distinta a la de otras mujeres golpeadas y que, un día, se arman de mucha valentía y denuncian a sus agresores. En el 2013, se presentó en la Justicia y se acogió a la Ley 3040 de Protección Integral contra la Violencia en el ámbito de las Relaciones Familiares. No fue una decisión fácil porque estaba amenazada de muerte y debía encargarse del cuidado de su hijo.

De esta forma, M. empezó a recorrer distintos pasillos judiciales de los fueros de Familia y Penal y una de las soluciones que le propusieron fue contar con el acompañamiento de un policía en el transcurso del día y la noche.

“Y se lo dije al juez: yo no quiero más custodia porque tengo una doble victimización, quedo nula de vida. Y adelante de mi abogada le dije que me compré una picana”. M., 34 años no se brinda la identidad de la víctima por posibles represalias

Mientras esperaba ansiosa porque se resolvieran temas como el reclamo de la cuota alimentaria y denuncias por agresiones, aceptó la protección policial especial aunque desconociendo los trastornos naturales que implica tener un efectivo al lado las 24 horas, los siete días de la semana. “Cada ocho horas, vos tenés un policía, son 24 horas. Obviamente esto me lo pusieron como parche”, recordó a LM Cipolletti.

Pasaron los años y tras la incorporación de los flamantes botones antipánico, se le propuso esta alternativa desde la Justicia cipoleña y M. se ilusionó con una vuelta a la normalidad en su vida. En el 2016, se transformó en una de las primeras mujeres en contar con el moderno dispositivo. Sin embargo, por el sector de la ciudad donde reside no funciona y mantuvo discusiones con los responsables de la entrega, señalándoles que “tiene varios segundos de diferencia para que entre el llamado al 911” ante una situación de emergencia.

La frustración con el botón antipánico fue el punto de inflexión para que resolviera protegerse primero con un gas pimienta y luego con una picana.

Días atrás, le dijo al juez que no quería más custodia porque tiene “doble victimización” y le reveló que tenía la picana para defenderse ante cualquier tipo de agresión.

 

 

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